Así como el liderazgo en su máxima esencia, la labor de cualquier persona que sirve de referente a otras consiste en orientarlas, hacerlas crecer, ayudarles en su propio desarrollo, habilitar accesos y opciones y aconsejar en el camino, como dicen, “enseñando a pescar en lugar de traer el pescado”.
En el ámbito empresarial, a un líder realizando esta labor, se le reconoce como un mentor. Este mentor es un persona que, a través de una actividad constante denominada como “mentoring”, encuentra un camino conjunto a su discípulo de tal forma que lo pueda seguir y orientarlo en diversas etapas de vida, no solo profesional sino también personal (partiendo del punto de que están siempre ligadas una a la otra).
Lo principal dentro de la actividad de mentoring, es la responsabilidad que tiene el mentor para con su alumno, de tener practicamente su vida en sus manos, ya que dependiendo de los consejos y advertencias que se le de, el alumno tomará sus decisiones de vida. Vea que no hablamos de decisiones simples, sino decisiones de vida.
A su vez, como la vida directa del alumno se ve influenciada fuertemente por los observaciones y comentarios del mentor, toda su descendencia que proceda de sus decisiones tambiéne starán relacionadas, directa o indirectamente, a dichos consejos. Mire usted entonces la enorme responsabilidad que pesa sobre los hombros de un mentor y lo delicado de este asunto del mentoring.
Cuando se elije un alumno, parece ser tarea sencilla. Sin embargo, cuando se elije un mentor es necesario enfocarnos en alguna persona de confianza y que se encuentra en el lugar o posición que nosotros anhelamos. De otra orma, la relación maestro – alumno podría fracasar. Las expectativas de ambos deben verse satisfechas para que la relación se mantenga en el tiempo y llegue a prosperar.
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