Si el primer día del año es el día para liquidar el pasado y trazar nuevos planes para la nueva vida, podemos decir que cada día que llega, cada nuevo amanecer, es una oportunidad propicia para poner en práctica la nueva vida.
No se quede apegado al pasado sufriendo y lamentándose, el pasado ya no existe y no se preocupe por el futuro que aún no llega. Lo único valioso que tenemos es el día de hoy, es decir el presente, el “ahora eterno”.
Corrija los errores del pasado, aproveche las enseñanzas y experiencias del pasado, y viva intensamente el presente. Mejore la calidad de sus pensamientos, mejore la calidad de sus palabras y mejore la calidad de sus acciones o actitudes. De este modo su nueva vida será más satisfactoria, más feliz y próspera.
Exteriorice su Yo Verdadero y dedique su trabajo no sólo para su propio bien sino para beneficio del prójimo, busque el bien de la humanidad. ¡Viva como un verdadero Hijo de Dios!.






