Hace alguien muy experimentado en el tema de familia me dijo: “no valdría la pena buscar tener mayores ingresos para elevar el nivel de vida económico de la familia, si ese hecho me lleva a alejarme de la misma”.
En ese momento me di cuenta que todo debe tener un balance apropiado en la vida. No es bueno tener tanto dinero, como para que el generarlo me obligue a no estar en casa y no ver como crecen mis hijos. Igualmente, tampoco puedo pretender estar siempre disponible para la familia, para hay actividades económicas y sociales que todos debemos cumplir, por nuestro propio desarrollo y salud familiar.
Todo se trata entonces de una balance, un equilibrio en la vida, teniendo en cuenta lo que sí es verdaderamente importante, la familia, la esposa o esposo y los hijos. No se les puede descuidar, porque son la base de uno, el punto a partir del cual uno empieza y siempre regresa.
No podemos pretender ascrificar o poner en riesgo a la familia, por ningún motivo. Es lo más importante que tenemos en la vida, mucho más allá del dinero, el poder u otra ilusión.
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