Es verdad, no hay nada más simbólico y desprendido que el agradecer.
Pero no solo agradecer cuando alguien nos hace algún favor, sino agradecer de corazón a la vida, a los momentos, a las personas que nos quieren y cuidan, a los hechos del día a día, a los pensamientos, en fin, a todo en este mundo.
La gratitud es importante por la sabiduría infinita que esconde. Muchas veces nos alegramos de alguna ocurrencia afortunada, sin embargo no nos damos cuenta que dicha ocurrencia puede ser el desenlace de muchas pequeñas acciones que llevaron a cabo eso. Por tal motivo es importante agradecer cada segundo de la vida, que nos permite actuar y pensar, porque ponemos cosas en movimiento que desencadenarán hechos que aún no sabemos, pero que podrían llegar a ser muy buenos.
Agradezca, por lo bueno y también por lo malo. Siempre agradezca al mundo, a la vida y a Dios.