Hay enfermedades del ser humano que no responden al tratamiento con los medicamentos físicos o materiales. Estas enfermedades son las referidas principalmente al carácter de la persona.
Realmente es muy bueno y gratificante sentir verdadero autorespeto. Sin embargo, “la arrogancia y el orgullo del yo falso” y el temor a enfermedades e infelicidades materiales son dos grandes obstáculos para el desarrollo de la naturaleza verdadera, o sea , de la esencia espiritual. En otras palabras, son obstáculos para que el hombre obtenga la libertad y éxito verdaderos.
El orgullo y la arrogancia no sólo crean defectos de carácter, sino, también a veces, enfermedades físicas. En este caso, la enfermedad es mucho más complicada que la provocada por el temor, puesto que no se cura por la eliminación o transferencia del temor o por la aplicación de medicamentos, sino exclusivamente por la expulsión o destrucción del orgullo y arrogancia.
Para eliminar la arrogancia es necesario realizar una rigurosa autocrítica, después de muchas reflexiones y profundo autoanálisis.
La ciencia mental y el psicoanálisis modernos descubrieron muchos tipos de enfermedades que se curan sólo haciendo reconocer claramente al paciente, después de un análisis, la arrogancia oculta en su mente.
Esta arrogancia oculta en la mente del paciente se manifiesta como: el deseo de estar siempre en un nivel superior a los familiares, a sus amigos, a su médico, o a la sociedad; ésto lo lleva a permanecer en el nivel de la imperfección y a vivir siempre insatisfecho.
El sentimiento de temor origina la otra gran cantidad de enfermedades, donde el médico juega papel preponderante para realizar la transferencia del temor del paciente, mediante el uso de palabras adecuadas (poder de la palabra) y el tratamiento con medicamentos apropiados.
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