espiritual

Hemos afirmado que la palabra -en sus modalidades de pensamiento, hablado, escrito o gesticulado- tienen un gran poder de creación, es semilla. Jesucristo dijo: “Pasarán el cielo y la tierra, pero mis palabras no pasarán”; sus palabras constituyen semillas que nos conducen al conocimiento de la Verdad.

La expresión fisonómica no es sólo movimiento de los músculos del rostro, sino, esencialmente es una vibración que ocurre en nuestro cuerpo en conformidad con la vibración de la mente, y que se transmite a la visión de quien nos ve, bajo la forma de expresión fisonómica.

Amigo lector, aunque muchos investigadores científicos del Psicoanálisis y de la Ciencia Mental, sostienen que las enfermedades se originan en la propia mente del ser humano debido a las ilusiones mentales que tiene grabadas en su mente subconciente; vemos la concretización o materialización de estas enfermedades en las personas, causándoles sufrimiento y dolor.

Cuando un paciente enfermo acude a un médico, generalmente lo hace con gran dosis de fe y esperanza; entonces, la responsabilidad del médico para curarlo depende de la eficacia de los remedios y del poder de las palabras que con convicción dirige al paciente; mas, la eficacia de los medicamentos recetados también depende de la fuerza de las palabras del médico.

Querido lector, si el médico le dice que usted tiene una enfermedad x, que es hereditaria ó congénita, etc, lo que está haciendo es reforzar sus ilusiones mentales y difícilmente eliminará dicha enfermedad. En cambio, si el médico, con absoluta convicción le dice “si usted toma este remedio, con seguridad quedará bien”, sus palabras surtirán efecto así como el remedio ¿verdad?.

Por tanto, todos debemos tener la firme convicción de que nuestra esencia espiritual, nuestra esencia de vida o yo verdadero, es originalmente saludable, es decir, exento de enfermedades. También poseemos poder creador a través de nuestros pensamientos, palabras y gestos; tenemos poder para crear el bien y el mal.

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