Podemos decir que el trabajo, es la actividad más importante y natural que realiza el ser humano con la finalidad de cumplir con su misión en este mundo.
Esta actividad incluye todas las variedades de trabajo: oficina, fábrica, escuela, universidad, hogar, venta ambulatoria, pagados o gratuitos, etc.
Sea cual sea la naturaleza del trabajo realizado, ¿Es satisfactorio y gratificante para todos?, en otras palabras, ¿El 100% de las personas disfrutan de la “alegría de trabajar?. La respuesta en muchos casos es no. ¿por qué será?.
Son dos las causas que frecuentemente nos impiden sentir la “alegría de trabajar”:
La primera causa es la “actitud mental de considerar” el trabajo como una obligación, es decir, como algo que se nos impone (pensamiento del yo falso).
Este pensamiento hace que hagamos las cosas sólo con nuestro cerebro y manos carnales, por lo tanto, nos agotamos con facilidad, el trabajo no progresa, la productividad es baja y las fallas o imperfecciones son frecuentes.
La segunda causa es “no sentir amor por el trabajo” (pensamiento del yo falso). Cuando esto sucede, es imposible concentrarnos en dicho trabajo, nuestra mente se dispersa y no le dedicamos toda nuestra concentración y plenitud.
En cambio, cuando consideramos el trabajo como una “bendición de Dios” (pensamiento del Yo Verdadero), entonces, se manifiesta o exterioriza la fuerza vital infinita, por lo tanto, la calidad, eficiencia y productividad son superiores.
Los trabajos “ejecutados con amor” (pensamiento del Yo Verdadero), siempre son mejores que los hechos sólo con el sentido del deber u obligación; y jamás nos agota.
Dios es Amor, Dios es Vida, por tanto, Amor es Vida. El amor vivifica toda nuestra vida.
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