En el mundo en que vivimos (mundo de tres dimensiones) llamado también “mundo de los cinco sentidos”, no todo lo que percibimos a través de ellos es verdad, muchas cosas que parecen ser tal, en realidad no lo son.
También la relación familiar de nuera a suegra o de yerno a suegra está expuesta a las leyes mentales y a la percepción de los cinco sentidos.
Muchas nueras y yernos manifiestan con alegría espontánea que mantienen relaciones armoniosas con la madre de sus cónyuges. Esto es lo más bello y natural, es lo esperado.
Pero, también hay nueras y yernos que cual si cargaran una cruz pesada, mantienen relaciones tensas y desagradables con la madre de sus cónyuges. ¿Por qué ocurren estas cosas? ¿De quién depende todo?.
Me imagino que todas estas personas quisieran cambiar esta situación hacia una relación más amistosa y satisfactoria. ¿Me equivoco?.
Bien, para comenzar, debemos recurrir a dos sentimientos fundamentales que en forma resumida y fácilmente comprensible son:
El Amor: es sumergirse en el interior de la otra persona y volverse “uno con ella”.
La Armonía: es, utilizando el amor, ubicarse en el lugar que le corresponde. Todos tenemos nuestros respectivos lugares.
Tanto el Amor y la Armonía son infinitos, y deben usarse con sabiduría, alegría y gratitud.
Las nueras deben comprender que no compiten con sus suegras en nada, sólo ocupan el lugar desocupado que les corresponde. Si el fin último es la felicidad de su marido, entonces no existen rivales, sino personas que se empeñan en demostrar amor desde sus posiciones; y, este gesto debe merecer gratitud a su suegra.
Igual reflexión cabe a los yernos con respecto a sus suegras.
Esta es la manifestación maravillosa del Yo Verdadero, de la esencia espiritual de la persona.
¡La manifestación de Amor es el Bien!.
Con todo amor, el próximo artículo estará dedicado a las suegras.
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