Jesucristo nos enseña a orar de la siguiente manera: “Hágase tu Voluntad, así en la tierra como en el cielo”.
El “cielo”, aquí mencionado, no se refiere al espacio que esta por encima de las nubes, sino al Mundo de la Realidad o Mundo del Yo Verdadero donde ya esta realizada la voluntad (ideas) de Dios. La “tierra” se refiere al “mundo del fenómeno”, es decir, el mundo de las tres dimensiones, el mundo que es percibido por los cinco sentidos, es el mundo físico o material.
Entonces, oramos para que todo lo que ya existe y esta dado en el Mundo del Yo Verdadero, se manifieste también en el mundo físico.
El Dr. M. Taniguchi en su texto El libro de los jóvenes dice:”…En el Mundo de la Realidad están latentes todas las cosas buenas, en abundancia, infinitamente; de la misma manera como las ondas de radio o de televisión existentes en el aire, pero invisible a los ojos carnales. Para que ellas se vuelvan perceptibles a nuestros sentidos, basta que sintonicemos nuestro receptor con la frecuencia de los programas transmitidos…”
Las infinitas cosas buenas del Mundo del Yo Verdadero son: fuerza infinita, alegría infinita, amor infinito, vida infinita, sabiduría infinita, provisión infinita, etc., y son programas transmitidos por Dios. Al lado de esas ondas coexisten otras ondas de tristeza, de odio, de celos, de pobreza, de egoísmo, etc., emitidas por las mentes de las personas. Pero, esas ondas transmitidas por las mentes negativas no tienen existencia real.
El ser humano tiene la libertad de concretar en el mundo de los cinco sentidos, lo que desea. Si alguien esta manifestando infelicidad, pobreza o enfermedad en su vida, es porque no sabe lo que realmente quiere o sino porque no sabe sintonizar su mente con el objeto deseado.
No debemos mantener en la mente dos deseos o pensamientos antagónicos. Desear la riqueza y al mismo tiempo pensar “la riqueza no es adecuada para quien busca el perfeccionamiento espiritual”. Desear recuperar la salud y al mismo tiempo pensar “si me curo, tendré que volver a trabajar en ese ambiente detestable”. Desear la felicidad y al mismo tiempo pensar “seria injusto que yo sea demasiado feliz, viendo a tantas personas sufriendo en este mundo”.
Las personas que conozcan la Verdad, deben dar el ejemplo siendo muy feliz y mostrar a los demás que también pueden ser felices, si cambian la frecuencia de sus ondas mentales.
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