espiritual

Actualmente, las personas desperdician muchas cosas en las calles y plazas públicas. Dejan restos de comida, envolturas de refrigerios, colillas de cigarrillo, latas de gaseosa y cosas descartables; en lugar de llevarlos a sus casas ó depositarlos en contenedores destinados para ese fin.

Estos hábitos y costumbres de ensuciar las calles y el medio ambiente, muchas personas lo realizan sin la menor vergüenza ni inhibición. ¿Por qué actúa de esa manera tan perjudicial el ser humano? ¿No se da cuenta que ensuciando las calles y contaminando el ambiente, está agrediendo a la Naturaleza? ¿No se da cuenta que ensuciando las calles y contaminando el ambiente, está causando más enfermedades y epidemias? ¿No se da cuenta que tirando la basura en cualquier lugar, está atentando contra su propia salud y causando su autodestrucción?.

Sin duda alguna, ensuciar las calles y el medio ambiente con basura y desperdicios, es signo de subdesarrollo social. Estos hábitos y costumbres negativos y dañinos, son realizados por personas que aún no han descubierto quiénes son en verdad; por tanto, son personas que aún no han aprendido a respetarse a sí mismas, y claro, siendo así es muy difícil sentir respeto y gratitud por los demás.

Por ejemplo, las ciudades de Australia son muy limpias principalmente porque nadie tira la basura en las calles. ¿Serán seres humanos superiores?. Las personas que son atentas con todas las cosas, sintiendo respeto y gratitud por todo lo que reciben y utilizan diariamente, son aquellas que indudablemente han alcanzado un mayor desarrollo social y espiritual.

Para manifestar y demostrar esta conducta satisfactoria para todos, es preciso concientizar que nuestra naturaleza verdadera o Yo Verdadero, es originalmente limpio y ordenado. Luego, debemos dominar nuestra mente y actitud mental, para buscar el bienestar propio y de los demás.

Mantener nuestra ciudad limpia, es tarea y responsabilidad de todos. Es parte de la felicidad que todos anhelamos.

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