espiritual

El día de ayer, observé en un canal de TV, los anuncios de la buena campaña “Lea la Biblia”, donde varios personajes conocidos por el público daban su testimonio del cambio positivo que habían experimentado en sus vidas al leer la Biblia.

Todo esto me parece muy bueno, porque la verdadera felicidad y bienestar de la humanidad sólo puede ser alcanzado a través del crecimiento espiritual de los hombres.

Lo que no me pareció bien, es la finalidad. Afirmaron que esta campaña “Lea la Biblia” la habían iniciado con el fin de contrarrestar el avance y crecimiento del Islamismo. Creo que es una forma errada y poco ética de pretender crecer espiritualmente, porque genera confrontaciones innecesarias.

Yo respeto y reverencio la esencia de todas las religiones(Cristianismo, Budismo, Shintoísmo, Islamismo, etc.), porque ellas fueron creadas bajo inspiración divina y todas buscan consolidar la “unión del hombre con Dios”.

El mayor problema de las religiones (teniendo todos el mismo origen), es que se han apartado de su “origen y esencia”, distanciándose unas de otras cada vez más, debido principalmente, al sello personal (carácter y personalidad) que le imprimen sus principales dirigentes.

La Biblia, como todo libro sagrado, es fuente de la Verdad y valores eternos. Su lectura, interpretación y comprensión, debe ser hecha con fe, y no en forma superficial.

Cuando se lee con verdadera fe, los milagros ocurren porque el Yo Verdadero (Alma) que es la esencia de cada ser humano, comienza a ser reconocido por nuestra mente, y crecer y manifestarse en nuestra vida diaria.

Simultáneamente, el ego o yo falso (que se apega a los valores efímeros, a los bienes materiales, a la riqueza, ostentación, vanidad, etc.) pierde terreno y deja de manifestarse en nuestra vida diaria.

En esto consiste el crecimiento espiritual: hacer crecer el Yo Verdadero y anular el yo falso.

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