espiritual

Ante esta interrogante, seguramente la gran mayoría de personas manifestarán un “no”, lo cual realmente es correcto. Pero, veamos.

Si a un empresario próspero que dijo “no”, le preguntásemos, si estaría dispuesto a disminuir su utilidad económica a fin de contratar más empleados ó incrementar el salario de los actuales, seguramente lo pensará más detenidamente y problablemente su respuesta sea un “no”, lo cual lo colocaría en una posición de incoherencia respecto a su primera respuesta ¿verdad?.

Si a los trabajadores de una determinada empresa, quienes gozan de un buen salario, se les preguntase si estarían dispuestos a disminuir sus salarios, para destinarlos a crear otros puestos de trabajo para más personas, probablemente se nieguen a hacerlo, lo cual también los colocaría en situación de incoherencia conductual, habiendo respondido el “no inicial.

¿Por qué ocurre ésto?. Generalmente esta actitud del ser humano, obedece al sentimiento de temor y miedo de perder algo que es limitado, entonces genera el ego que empieza a luchar y defender lo que piensa que es suyo y se lo quieren arrebatar; de este modo ingresa a un círculo vicioso de pensamientos negativos de carencia y autodestrucción, desarrollando y engordando sus ilusiones mentales.

¿Qué podemos hacer?. Romper este paradigma y conscientizar que no sólo somo cuerpo carnal, sino fundamentalmente, seres espirituales Hijos de Dios, y que nuestra Esencia es Sabiduría, Amor, Vida, Provisión, Alegría y Armonía. Comprender que todos somos la misma Esencia, es decir, “los otros y yo somos uno”.

Este es el punto de partida para establecer un nuevo orden social, de convivencia y cooperación mútua en nuestro planeta. Para lograr la felicidad plena y duradera, es imprescindible dar felicidad a los demás. Vale decir, que nuestra felicidad va de la mano con la de los demás.

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